El papá

Al día siguiente sorprendo a la familia preparando desayuno: los huevitos con extra mantequilla de mi papá, suavecitos sin ser grasos, cremosos, impresionantes, la verdad; pancakes gigantes, en cantidades industriales; fruta fresca bien picada; leche fresca, huevos frescos, frutas frescas, el paraíso. Mis papás se despiertan y me ven sorprendidos, mi mamá especialmente. Ella me llena de besos y me da un abrazo, me acuna un rato entre sus brazos y me acaricia el pelo. Luego mi papá se nos une. Me quedo ahí unos segundos antes de recordarles que estoy haciendo el desayuno a gente ultra criticona. Los dos se ríen.

Les sirvo café y Leyla viene bailando del jardín; nos dice que ya ha hecho yoga, que está renovada. Me río a carcajadas de la locura con ella. Me abraza, me llena de besos y me da un abrazo mientras se sirve las frutas en su plato.

—Mi amor, vamos a desayunar todos juntos.

—Voy a tomarte un video —dice mi mamá— para el papá.

—Vas a iniciar una guerra.

—Claro —responde, y las dos reímos.

—Se supone que no puedo comer hasta que mis hermanos bajen —pregunta Leyla, y yo asiento. Ella sube y va a buscarlos; se escuchan gritos, regaños, bufidos, y luego pasos torpes y pesados. Los cuatro bajan adormilados, con la marca de la almohada, lágrimas y babas. Mi mamá los manda a lavarse la cara y yo me río.

—¿Qué estás pagando tú con esos tres?

—Ay, no sé, son horribles —se queja.

Después de que mis hermanos toman forma humana, comemos todos juntos. Mi papá manda un mensaje.

Kamal

Leonor, vámonos de viaje.

Leonor

Hola papá, ¿cómo has estado?

Kamal

Bien, ¿y tú? ¿Cuándo puedes?

Leonor

Regresamos el lunes a la ciudad. Mis hermanos no recuerdan, pero tienen escuela.

Kamal

Hazme saber tu horario, nos vamos los dos.

Leonor

¿A dónde?

Kamal

He decidido que, como mi primogénita y heredera real, te mereces mi atención individualizada y, sobre todo, que te enseñe el mundo antes de que el mundo te enseñe cómo deberías vivir.

Leonor

Te amo mucho, papá. Sé que estás ocupado, no tienes que molestarte.

Kamal

Piensa que me estás haciendo un favor a mí.

Mándame una fecha y estaré ahí por ti.

Leonor

¿En dónde?

Kamal

A donde tenga que ir por ti, voy a ir. Siempre.

Regreso unos días más tarde con la familia y decido que es un buen plan irme con mi papá. Primero, porque nunca me he aburrido en un viaje que hemos hecho juntos; segundo, porque creo que es más para él que para mí, y me apetece brincarme todos los compromisos que sí tengo.

Mi papá viene por mí como cuando era chiquita. Mis hermanos no dejan de preguntarle a su tío por qué ellos no pueden venir con nosotros, como toda la vida.

—Bebés —les dice, y yo sonrío, semejantes mamulones—, cuando cumplan la mayoría de edad y su mamá no los mande más.

—Nunca —comenta mi mamá mientras sigue peinando a Leyla, quien quiere ir con el pelo arreglado.

—Cuando su mamá sea más flexible.

—Tampoco va a pasar —responden mis hermanos.

—Bueno, cuando me crezcan huevos porque ella no los puede castigar ni denunciarme por secuestro, nos vamos los cuatro a vivir la vida.

—Tío Kamal y yo.

—Tú solo pide, mi amor, princesa —le dice mi papá a mi hermana, y mi mamá se ríe cuando ella señala su cartera. Leyla siempre quiere plata.

—Tío, cuando seamos mayores, nos vamos de crucero, como hiciste tú cuando cumpliste la mayoría de edad.

—Sí, nos vamos —responde, y les da un beso a cada uno y un sobre con dinero. Mi mamá lo mira con los ojos entrecerrados. Mi papá extiende la mano para que le dé a él también y los dos ríen.

—Ayúdame con Leyla. Todo lo que le digo es no, nunca, tampoco. Leonel, los niños llevan mi nombre: son 15 % míos; si se mueren hoy, son 100 % míos —comenta, y mi papá se ríe.

—Tío Kamal, mi plata —le dice mi hermana, y todos reímos.

—Mi amor, mi amor —le dice, y va a llenarla de besos. Le da su sobre y un extra porque ella seguro lo necesita para las uñas. Mi papá cree que la vida de las mujeres es extra cara. Yo me río y me voy despidiendo. Mis hermanos se ponen de acuerdo para abrazarme los tres y evitar que me vaya. Mis papás los regañan; al final me dejan ir. Me despido de la princesa y le recuerdo que todo lo que es de mi clóset debe regresar a mi clóset cuando yo venga. Ella asiente y me llena de besos.

—No me dejes con ellos —comenta con tristeza.

—Ay, sí, llévenselos —bromea mi mamá. Me da un beso y un abrazo—. Vuelve cuando quieras, mi amor, princesita —dice, y yo asiento. Me llena de besos y me abraza.

Luego me deja ir. Mi papá me lleva a la pista para tomar nuestro jet hacia nuestras vacaciones. Creo que se pone emocionado cuando nos dan mis copas de champán; me reprimo porque sé que se le genera un nudo en la cabeza.

—No se celebra nada, mi amor, solo estoy muy seguro de que vamos a disfrutar y aprender muchísimo en este viaje.

—¿Tú crees? —pregunto de broma, y él asiente.

—Hace muchos años yo era tú, el hermano que no quería reinar. Estaba perdido y me sentía solo, y me tocó resolverlo conmigo mismo, sin mi ayuda, porque tu abuelo estaba reinando, mis hermanos eran muy pequeños, mis papás biológicos habían muerto, mi cabeza era un desastre. Yo era un desastre, a diferencia de ti.

—¿Y qué te salvó?

—Selene, tu mamá, se quedó embarazada y tenía que responder por ella y por el bebé —comenta—. Entonces empecé a ver más clara la vida.

—¿Eso quiere decir que tengo que bajarme de aquí, buscar un buen mozo y embarazarme?

—Eso es tu decisión. Lo que quiero decir es que estás perdida, Leonor, pero no estás sola. Y es obvio, evidente, que si tú no reinas será una desilusión y un problema enorme para nuestra familia. Pero tú no eres solo un reinado ni una corona; tú eres una hija y mereces sentir que te amamos lo suficiente para que, cuando te toque elegir una pareja, sepas que no te estás conformando al primer segundo.

mainvillage

Kamal es un personaje que me encanta, porque siempre es mal interpretado, tiene intenciones muy buenas, pero, su actitud al principio era fatal.

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